Cuando la intensidad, frecuencia y duración de los síntomas de ansiedad aumentan nos ponen en una situación de riesgo a padecer cualquiera de los siguientes trastornos:

Crisis de angustia (Ataque de pánico)
Agorafobia
Fobia específica
Fobia social
Trastorno obsesivo-compulsivo
Trastorno por estrés postraumático
Trastorno por estrés agudo
Trastorno de ansiedad generalizada

Crisis de angustia (Ataque de pánico): Aparece súbitamente una sensación de miedo o malestar intenso, que se acompaña con al menos cuatro de los siguientes síntomas:

- palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca
- sudoración
- temblores o sacudidas
- sensación de ahogo o falta de aliento
- sensación de atragantarse
- opresión o malestar en el pecho
- náuseas o molestias en el estómago
- inestabilidad, mareos o desmayos
- sensación de irrealidad o de estar separado de uno mismo
- miedo a perder el control o a volverse loco
- miedo a morir
- sensación de entumecimiento u hormigueo en piernas o brazos
- escalofríos o sudoraciones

Cuando aparecen crisis reiteradas y se vive con un constante miedo a que aparezcan nuevas crisis (al menos 1 mes de duración), pasa a considerarse Trastorno de Angustia sin Agorafobia.

Agorafobia: Históricamente se ha empleado este término asociado con el miedo a los espacios abierto. Sin embargo hoy día se ha modificado su definición y se refiere más al miedo a los espacios de los que es difícil escapar o recibir ayuda en caso de aparecer una crisis de angustia inesperada.
Los temores agorafóbicos suelen estar relacionados con un conjunto de situaciones muy características, como estar solo fuera de casa, mezclarse con la gente o hacer cola, pasar por un puente, o viajar en autobús, tren o automóvil.
Normalmente las personas con agorafobia suelen evitar estas situaciones. Sin embargo, si tienen que exponerse a ellas lo hacen con mucho malestar y buscarán siempre a alguien conocido que les haga sentir mejor.
Los síntomas que suelen aparecer son los mismos que para la Crisis de Angustia, si bien no se suele llegar a perder el control. Cuando aparece acompañado de Crisis de Angustia reiteradas y se vive con un constante miedo a que aparezcan nuevas crisis (al menos 1 mes de duración), pasa a considerarse Trastorno de Angustia con Agorafobia.

Fobia específica: Miedo intenso y constante que es excesivo e irracional. Viene desencadenado por la presencia o la anticipación de la aparición de un objeto o situación específica.
La aparición del estímulo provoca la aparición de ansiedad, lo que conlleva la evitación de dicho estímulo o soportarlo a costa de un intenso malestar.
El comportamiento al aparecer el estímulo temido interfiere con la rutina normal o causa un malestar significativo en la persona.
Los estímulos temidos pueden ser de tipo animal (perros, insectos, etc.), ambiental (rayos, truenos, etc.), sangre-inyecciones-daño o situacionales (situaciones muy específicas con características similares).

Fobia social: Miedo intenso y constante que es excesivo e irracional. En este caso, viene desencadenado por situaciones sociales o actuaciones en publico en las que el sujeto se ve expuesto a personas que no pertenecen a su ámbito familiar o cuando existe una posible evaluación por parte de los demás.
El individuo teme actuar de un modo que sea humillante o embarazoso.
La aparición de la situación social provoca la aparición de ansiedad, lo que conlleva la evitación de dicha situación o soportarla a costa de un intenso malestar.
El comportamiento al aparecerla situación social temida interfiere con la rutina normal o causa un malestar significativo en la persona.

Trastorno obsesivo-compulsivo: Las obsesiones son pensamientos, impulsos, o imágenes recurrentes y persistentes que se viven como intrusivos e inapropiados y que causan malestar. No se reducen a meras preocupaciones excesivas, sino que incluso el sujeto las intenta suprimir por el malestar que provocan. Además, la persona reconoce que son producto de su mente.
Las compulsiones son comportamientos o actos mentales repetitivos, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o a unas normas que se haya impuesto. Se usan para prevenir la aparición de situaciones negativas que generen ansiedad.
Las obsesiones o las compulsiones provocan un malestar significativo, representa una perdida de tiempo o interfiere con la rutina diaria del individuo.

Trastorno por estrés postraumático: La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que ha experimentado, presenciado o le han explicado uno o más acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás, y además, la persona a respondido con temor, desesperanza u horror intensos.
Los síntomas psicológicos del Trastorno por estrés postraumático se agrupan en tres categorías: reexperimentación, evitación/embotamiento afectivo y aumento de la activación.
Los síntomas de reexperimentación incluyen pesadillas, flashbacks y recuerdos recurrentes.
El segundo grupo de síntomas se refiere a la evitación persistente de estímulos asociados al trauma (pensamientos, actividades, sentimientos, lugares, o personas que motivan recuerdos del trauma) y síntomas de embotamiento emocional, tales como reducción del interés o participación en actividades significativas, sensación de desapego, incapacidad para tener sentimientos de amor o expectativas catastrofistas de futuro.
El último grupo de síntomas, el aumento de la activación, incluye síntomas tales como dificultad para dormir, hipervigilancia e irritabilidad.
Los síntomas deben durar al menos un mes, sino, será considerado como Trastorno por Estrés Agudo.

Trastorno por estrés agudo: La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que ha experimentado, presenciado o le han explicado uno o más acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás, y además, la persona a respondido con temor, desesperanza u horror intensos.
Los síntomas psicológicos del Trastorno por estrés agudo se agrupan en cuatro categorías: disociativos, reexperimentación, evitación y aumento de la activación.
Durante o después del acontecimiento, el individuo presenta al menos tres síntomas disociativos, como sensación de ausencia emocional, reducción del conocimiento de su entorno, desrealización, despersonalización o amnesia disociativa.
Los síntomas de reexperimentación incluyen pesadillas, flashbacks y recuerdos recurrentes.
Evitación persistente de estímulos asociados al trauma (pensamientos, actividades, sentimientos, lugares, o personas que motivan recuerdos del trauma).
El último grupo de síntomas, el aumento de la activación, incluye síntomas tales como dificultad para dormir, hipervigilancia e irritabilidad.
Los síntomas deben durar menos de un mes, sino, será considerado como Trastorno por Estrés Postraumático.

Trastorno de ansiedad generalizada: Ansiedad y preocupación excesivas sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades, que se prolongan más de 6 meses.
A la persona le resulta imposible controlar este estado de constante preocupación.
Viene acompañada por tres o más de los siguientes síntomas: inquietud o impaciencia, fatigabilidad fácil, dificultad para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular o alteraciones del sueño.
La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos provocan un malestar significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.