Tal y como hemos señalado, y al igual que sucede con la ansiedad, la tristeza-depresión puede convertirse en un trastorno del estado de ánimo cuando estos sentimientos son más intensos, más frecuentes y más duraderos de lo que una persona puede sentir normalmente de vez en cuando. Hablamos así mismo de trastornos del estado de ánimo cuando estos sentimientos interfieren el desarrollo normal de la vida cotidiana de la persona, es decir si le interfieren en su vida familiar, social o en su trabajo.

Aunque mucho menos frecuentes dentro de los trastornos del estado de ánimo también encontramos trastornos donde el estado de ánimo no está deprimido sino exaltado o excesivamente elevado.

Por último es importante destacar que toda persona que exprese ideas de suicidio debería someterse de forma inmediata a una evaluación psicológica.

Así, los trastornos del estado de ánimo son una categoría de los problemas de la salud mental o problemas psicológicos que incluye todos los tipos de depresión, la manía y los trastornos bipolares.

De estos los más comunes son los trastornos depresivos entre los que destacan la depresión mayor o grave y la distímia o depresión menor:

Depresión Mayor o grave: Período de dos semanas de un estado de ánimo deprimido o irritable o una marcada disminución en el interés o placer por las actividades habituales, junto con otros signos de un trastorno del estado de ánimo.

Depresión Menor o Distímia: Se caracteriza por un estado de ánimo crónicamente depresivo que está presente la mayor parte del día de la mayoría de los días durante al menos dos años. Los sujetos se encuentran tristes y desanimados, presentando alteración del hábito alimenticio, trastornos del sueño, baja autoestima, síntomas de desesperanza, aislamiento social, descenso de la actividad y la eficiencia.

Para distinguirlos de una manera sencilla podemos decir que el primero es más intenso, mientras que el segundo es de menor intensidad pero de una mayor duración en el tiempo.

Por último, aunque menos frecuentes encontramos la manía así como los trastornos maniaco depresivos o bipolares:

Manía: Durante los episodios de manía, las personas pueden tornarse hiperactivas, eufóricas, e irritables. Pueden malgastar dinero y hasta involucrarse en conducta sexual inapropiada.

Síndrome maníaco depresivo (trastorno bipolar): Se caracteriza por períodos de depresión que alternan con períodos de manía, de forma que por lo menos un episodio de estado de ánimo deprimido o irritable y un período de un estado de ánimo maníaco (persistentemente elevado).

Aunque cada persona puede experimentar síntomas diferentes, detallaremos los más frecuentes de cara a facilitar su conocimiento e identificación.

• Los síntomas más frecuentes de un trastorno del estado de ánimos de tipo depresivo son los siguientes: Sentimientos persistentes de tristeza, Sentimiento de desesperanza o desamparo, Baja autoestima, Sensación de ineptitud, Culpabilidad excesiva, Deseos de morir, Pérdida de interés en actividades habituales o actividades que antes se disfrutaban, Dificultad en las relaciones, Perturbación del sueño (por ejemplo, insomnio, o exceso de sueño), Cambios del apetito o del peso (tanto aumento como disminución tanto del peso cómo del apetito), Disminución del movimiento, Dificultad para concentrarse, Disminución de la capacidad de tomar decisiones, Pensamientos suicidas o intentos de suicidio, Molestias físicas frecuentes (por ejemplo, dolor de cabeza, dolor de estómago, fatiga), Intentos o amenazas de escaparse del hogar, Hipersensibilidad ante el fracaso o el rechazo, Irritabilidad, hostilidad, agresión.

• Los síntomas más frecuentes de un trastorno del estado de ánimos de tipo maniaco son los siguientes: Estado de ánimo exaltado de manera anormal, euforia excesiva, Irritabilidad, Menor necesidad de dormir, Delirio de grandeza, Hablar demasiado, rápido, o sin parar, Pensamientos descontrolados, Aumento de la actividad, incluso la de tipo sexual, Marcado aumento en energía, Poco sentido común que lleva a comportamientos riesgosos, Conducta social inadecuada.